St. Thomas y St. John se combinan naturalmente. St. Croix merece su propio tiempo. Confirma ruta, documentos y condiciones antes de reservar.
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Cocina y recetas caseras
La cocina combina técnicas de África occidental, productos caribeños y las redes de abastecimiento de la época colonial. Fish and fungi —aproximadamente «fun-gui», sin relación con los hongos— reúne pescado con salsa y una preparación de harina de maíz y quimbombó. También destacan el kallaloo, los johnnycakes fritos y las empanadas llamadas pâté. El maubi es una bebida aromática de corteza; las variantes fermentadas pueden contener alcohol. Las recetas cambian entre familias: las siguientes son versiones para una cocina doméstica.
Cuatro porciones, unos 50 minutos. Para el fungi: 1½ tazas de harina fina de maíz amarillo, 4 tazas de agua, 8–10 quimbombós cortados finos, una cucharada de mantequilla y una cucharadita de sal. Para el pescado: cuatro peces pequeños enteros o filetes firmes, una cebolla, tres dientes de ajo, un pimiento dulce, dos tomates, una cucharada de concentrado de tomate, una cucharadita de tomillo, un ají entero, el jugo de una lima y dos cucharadas de aceite.
Hierve el quimbombó en agua con sal durante 8–10 minutos. Baja el fuego y añade la harina de maíz poco a poco, removiendo enérgicamente para evitar grumos. Cocina y remueve otros 10–12 minutos, hasta que se separe de las paredes, e incorpora la mantequilla. Una taza humedecida sirve para darle forma. Sazona el pescado con lima, sal y tomillo. Sofríe cebolla, ajo y pimiento dulce; añade tomates, concentrado, una taza de agua y el ají entero. Cocina diez minutos, incorpora el pescado y escálfalo suavemente hasta que esté completamente hecho; para filetes delgados, orientativamente 8–10 minutos. Ajusta el tiempo al grosor y retira el ají antes de servir.
Seis porciones, aproximadamente 75 minutos. Necesitas un manojo grande de hojas de callaloo o dasheen, o espinaca como sustitución; 250 g de carne de res o cerdo salada, remojada desde la noche anterior; 250 g de codillo ahumado; 200 g de pescado o cangrejo; diez quimbombós, una cebolla, tres dientes de ajo, un ají entero, tomillo y una cucharada de mantequilla. Hierve las carnes en agua nueva unos cuarenta minutos. Añade las hojas lavadas y cortadas, el quimbombó, la cebolla, el ajo, el tomillo y el ají. Cocina aproximadamente veinticinco minutos más. Las hojas de dasheen deben quedar completamente cocidas. Incorpora pescado o cangrejo al final y cocínalos por completo. Retira el ají y añade la mantequilla. Se sirve con fungi y se asocia, entre otras ocasiones, con la noche de fin de año. Cada familia defiende su propia combinación.
Para unas doce piezas, mezcla tres tazas de harina, una cucharada de polvo de hornear, una cucharadita de sal, una cucharada de azúcar y tres cucharadas de mantequilla o grasa. Desmenuza con los dedos y añade gradualmente alrededor de una taza de agua hasta obtener una masa blanda que no se pegue. Déjala reposar quince minutos, divide en bolas y aplana hasta aproximadamente un centímetro. Fríe en unos dos centímetros de aceite a temperatura moderada, alrededor de 2–3 minutos por lado según el tamaño, hasta que estén dorados y cocidos por dentro. El aceite demasiado caliente dora el exterior antes de tiempo. Sirve calientes, abiertos, con pescado salado o queso; incluye el reposo de la masa en el tiempo de preparación.
El ron pertenece tanto a la historia agrícola e industrial como a los bares. La producción de azúcar dependió de personas esclavizadas; una visita a una destilería resulta más significativa cuando no se pierde de vista el paisaje de las plantaciones y su historia social. Hay vino en los restaurantes, pero el ron, la cerveza local y las preparaciones de frutas ofrecen una introducción más propia del territorio.
Cruzan Rum, en Estate Diamond, St. Croix, remonta sus raíces a 1760. Consulta las experiencias y reservas actuales directamente con la destilería, en vez de utilizar antiguos horarios de lunes a viernes. La fecha histórica no demuestra que una misma empresa o familia haya operado sin interrupciones durante todo ese período.
La gran operación de Captain Morgan en St. Croix representa una etapa industrial más reciente. Las transferencias de impuestos federales sobre el ron, conocidas como cover-over, tienen peso en la economía territorial. Una sala de degustación y una fábrica son experiencias distintas: pregunta qué se puede visitar, si hay recorrido y cómo regresarás al alojamiento.
La cultura local incluye también los productos de Mutiny, Leatherback Brewing y las preparaciones navideñas de guavaberry. La disponibilidad cambia entre islas y establecimientos. Que una marca esté presente aquí no demuestra que todos sus ingredientes sean locales; pregunta al productor por materias primas, elaboración y estilo. Organiza un conductor o taxi antes de probar bebidas y separa el alcohol de la natación y la navegación. Para llevar botellas al continente estadounidense, revisa edad, cantidades, lugar de compra, origen y condiciones de CBP y de la aerolínea.
El Painkiller es originario de las Islas Vírgenes Británicas, del Soggy Dollar Bar de Jost Van Dyke. Su presencia habitual en bares de USVI no cambia ese origen. El Bushwacker, en cambio, se vincula con St. Thomas y suele atribuirse al bar Ship’s Store de Sapphire Beach a mediados de los años setenta.
Bushwacker
Licúa 45 ml de ron oscuro, 30 ml de licor de café, 30 ml de crème de cacao, 30 ml de Baileys, 60 ml de crema de coco endulzada, 60 ml de leche y una taza de hielo. Termina con nuez moscada. Una capa opcional de 15 ml de ron de alta graduación aumenta considerablemente el alcohol. Tiene sabor de postre, pero es un cóctel fuerte; existen numerosas variantes de bar.
Guavaberry colada
Licúa 45 ml de ron claro Cruzan, 30 ml de licor de guavaberry, 60 ml de jugo de piña, 45 ml de crema de coco endulzada y hielo. Sirve en vaso alto y adorna con piña. La guavaberry no es guayaba: es el fruto de Myrciaria floribunda, asociado con los licores navideños de las islas.
Maubi frío, sin fermentación
Hierve suavemente 20 g de corteza de mauby, una rama de canela, una tira de cáscara de naranja, tres clavos y una rodaja de jengibre en un litro de agua durante veinte minutos. Cuela, endulza al gusto, enfría rápidamente y refrigera. Esta versión se sirve fría sin fermentarla. Las preparaciones tradicionales fermentadas pueden contener alcohol, por lo que no todas deben describirse como bebidas sin alcohol. Su sabor es amargo, especiado y muy aromático.